martes, octubre 20, 2009

Tras Nueva York: Álbum fotográfico de Conchita Piquer

En 1927 una jovencita Conchita Piquer debutaba en Madrid. Culminaba entonces una época que comenzó en 1922 cuando con apenas 16 años la artista pisaba por primera vez Nueva York. El antes y el después parecía una imposible; la niña humilde de 16 años que tan sólo alcanzaba a hablar valenciano regresaba cinco años después convertida en toda una estrella, “hablando inglés como un loro”, vestida con trajes y joyas que compró a su paso por Paris.

Atrás dejaba su nombre iluminado en los carteles del Park Teathre , donde tuvo un inesperado y sorprendente debut y del Winter Garden. Allí triunfó con “El florero” un pregón de un muchacho que vendía flores por Sevilla y que ella con todo su encanto entonaba en un entreacto de la ópera “El Gato Montés”, dirigida por el Maestro Penella.

Durante su estancia americana la prensa española se hizo eco de sus éxitos, de tal forma que aquí ya la esperaba un público que la veía como una auténtica estrella. Ya en España su estilo era más cercano al cuplé con piezas compuestas por el Maestro Font de Anta, algunas con letras del poeta Salvador Valverde. Su repertorio se completaba con el famoso “Florero” y otras canciones americanas para las que se transformaba. Su mayor éxito fue “En tierra extraña”, una de las canciones que por entonces le compuso el Maestro Penella.

Como cupletista Conchita lucía unos vistosos trajes con grandes volúmenes, tocados y brillante pedrería, la mayoría de ellos de Pepito Zamora. En este punto se introduce en la vida de Conchita Piquer una figura muy interesante y llamativa, Álvaro Retana, bautizado por Luis Antonio de Villena como “El ángel de la frivolidad”. Era un escritor y periodista hijo de un gobernador. Su homosexualidad descarada y pasión por el mundo del cuplé y los cafés cantantes era todo un escándalo en su época. Escribió para letras de cuplés y tonadillas para las más famosas del momento, como la Goya. También destacó como diseñador de trajes, entre ellos algunos de los que lució Conchita, gran amiga suya. Álvaro Retana admiraba el estilo inédito de Conchita, tal y como lo manifestó varias veces en su famoso libro “Historia del Arte Frívolo”: “El repertorio de Conchita adolescente, elaborado por Manuel Penella de acuerdo con los años veinte, era de entretenida diversidad: un charleston, una canción oriental, una evocación de La Revoltosa, otra de Dulcinea y un pasodoble, en el que figuraban unos compases de Suspiros de España, que fue el número bomba de la novel estrella. Aunque su mímica era muy deficiente, su belleza, juventud y simpatía le consiguieron rápidamente el puesto ambicionado por su lanzador”.

El interés de su perfil biográfico me obliga a dedicarle varias líneas más. Álvaro Retana se presentaba en sociedad como “un buen imitador del sexo de Eva”. Era frecuente verlo ataviado con un kimono muy ceñido, las cejas depiladas y los labios pintados. En época republicana hizo una aparición que sorprendió a todo Madrid, provocando un gran escándalo, cuando lideró una manifestación de proletarias con un espectacular traje de seda.

Cuando Madrid fue tomada en la Guerra Civil fue apresado acusado de “rojo y maricón”. Fue llamado a declarar al ser acusado por utilizar símbolos religiosos de forma irreverente. El fiscal lo acusó de beber semen de jóvenes en un cáliz, a lo que él contestaba: “Señoría, yo eso prefiero tomarlo directamente”. Así cayeron sobre él años de prisión y una condena de muerte, pero sorprendentemente, gracias a sus vínculos familiares, fue liberado por mediación del papa Juan XXIII. Murió en 1970 asesinado por un chapero.

Esta etapa de la vida de Concha Piquer ofrece un gran interés. Era una mujer joven, de gran desparpajo y belleza. Pareja sentimental del Maestro Penella. Como artista, su formación americana le aportaba una calidad que le hacía estar por encima de las cupletistas de la época. Esta fase llegaría a su fin cuando Concha comienza a trabajar con el Maestro Quiroga… Eso ya es otra historia.

Jovencísima.





Junto al Maestro Manuel Penella, su descubdridor.


Ataviada con un vistoso traje de inspiración valenciana.














5 comentarios:

Anónimo dijo...

Preciosas las fotos...

olgamariaramos dijo...

Le felicito por su interesante, bien documentado y revelador relato. Y las fotos, fantásticas; algunas, para mí, inéditas.
En cuanto a Retana, no se entiende el mundo del cuplé sin él. Además de gran provocador, tenía mucho talento como letrista y colaboró con los mejores compositores de la época. En mi repertorio no faltan sus cuplés. Gracias por la evocación

jose dijo...

Buenisimo comentario, y las fotos muy, pero que muy inéditas. Enhorabuena!!

falsascostumbres dijo...

Un millón de gracias...
Me alegro mucho que os haya gustado..

Valoro muchísimo todos los comentarios que me dejan y lo que me dicen...

Estoy pensando dedicarle una entrada a Alvaro Retana, que teng un par de fotos de él y algunos dibujos...

Proximamente más...

Hugo Perez dijo...

Buenisimo.Las fotos de Pastora son excepcionales, en la que sale sentada con amigos puedo distinguir a Rosario y Pilar Lopez. Las de Conchita igual. Las de huertana podrian ser de cuando estrenó "La Maredeueta". Gracias.
Soy Antiguosmodernos.