martes, junio 23, 2009

OCAÑA, la vida entera es un teatro.


"Yo soy un teatrero, pero puro".


José Pérez Ocaña.


“Ocaña, pintor y travesti”. Con esta denominación se solía presentar a Ocaña en numerosas publicaciones. El titular, tan genérico como incorrecto, molestaba muchísimo al artista y es que la etiqueta de travesti nublaba una de las pasiones de Ocaña, otra de sus manifestaciones artísticas donde mostró un mayor nivel de modernidad… el teatro.


A Ocaña le fascinaba el Arte Dramático, se quedaba hechizado ante aquellos actores que, una vez encendidos los focos, eran capaces de metamorfosearse en los personajes más variopintos. La transformación, por tanto, será una de las máximas en su trayectoria artística.


El teatro llenó por completo su pintura, su arte y su propia vida. Durante su última etapa, se consideraba actor de “teatrillos”, pequeñas escenas de corte popular que interpretaba en plena calle o en interiores. Ocaña lograba con este tipo de actos uno de sus objetivos fundamentales: la provocación. Transformarse en mujer, adquirir una personalidad distinta e improvisar cualquier interpretación en plena calle se convertía para él en la mejor forma de escandalizar y reivindicar, tanto los derechos de las personas marginales, como el folklore andaluz. De la simbiosis de ambas circunstancias nace la figura y el arte de Ocaña.


Innovador, trabajador incansable, creativo, irónico… no dudó en incrementar la importancia de esos “teatrillos” incorporando nuevos elementos creados por él, alcanzándose así una obra completa del artista. Llegados a ese punto, hay que hablar de la escultura en la obra de Ocaña, una faceta muy poco estudiada y relegada a favor de su pintura.


Ocaña, artista sin recursos económicos, comenzó a trabajar la técnica del papel maché con gran destreza, adquiriendo sus figuras la misma intensidad expresionista que sus pinturas, en las que también plasmaba influencias de Chagall, Matisse o Modigliani. El papel de periódico, la cola y los alambres dieron forma a todos y cada uno de los fetiches del artista, aquellos elementos que configuraban su mundo, los objetos y las imágenes que formaban parte de aquella escenografía que rodeaba la mejor de sus obras: su propia vida. Así nacieron angelitos, querubines, flores, vírgenes, niños, ancianas, estrellas, soles, lunas, gitanas, plañideras… Prototipos con los que el artista afloraba todo aquello cuanto se cocía en su interior.


Solía realizarlas en la soledad de las noches y, según sus propias palabras, se sentía plenamente “identificado con los muñecos de alambre revestidos de papel de periódico”; por ello, defendía sus esculturas como “humanas” y aunque eran muy “humildes”, estaban “llenas de arte”. El hecho de calificar sus figuras como “humanas” nos remite a una de los distintivos de la obra de Ocaña: la vida, su vida. Recordemos que siempre tuvo una motivación: insuflar la vida en sus obras; en su faceta pictórica fue presentado en alguna ocasión como “el pintor de las escenas vivas”.


Lejos de adquirir un carácter meramente expositivo, tenían otra función. Ocaña las creaba para montar sus teatros. Él interactuaba con estas figuras, maquillándose y vistiéndose de forma similar, de tal forma que se convertía en una de ellas. Rodeado de estas impasibles e hieráticas estatuas, interpretaba con absoluto y único desgarro guiones populares improvisados y obras de los maestros Lorca o los hermanos Alvárez Quintero.


Ocaña lograba así insuflar vida propia a sus figuras, que no nacían para exhibirse, sino para adquirir una dimensión dramática más allá de sus características materiales. En este sentido cabe hacer la siguiente reflexión, estos “teatrillos” de Ocaña reúnen todas las características para ser consideradas auténticas performances, que en torno a los años 1977 y 1978, cuando comienza a hacerlas en Barcelona, suponían una gran novedad para la época. En estos años la perfomance nacía y se desarrollaba a nivel europeo y americano sin llegar a nuestro país, de ahí que nadie nunca definiese como tales estas manifestaciones, que reunían al mismo tiempo pintura, escultura, teatro, música, vestuario…


La transgresión que convirtió en mito a Ocaña se multiplica en esta faceta artística. Dramas familiares, homenajes a artistas, cuadros flamencos, muertes, velatorios y entierros, paseos de señoras, procesiones de vírgenes… eran las temáticas más habituales. Con estos “teatros” Ocaña se adelantaba a la llegada de las influencias europeas sin ser consciente de ello, introducía la performance en España. Sin embargo, éstas adquieren una dimensión especial al constituirse como una manifestación y ostentación llena de reivindicación, provocación, reconocimiento y ruptura con las normas establecidas. No debemos olvidar la existencia de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social que desde 1970 convertía la homosexualidad y su exhibición pública en delito y motivo de persecución y castigo policial.


Hay que aclarar que existe en este caso un componente tradicional muy presente y acusado; en Ocaña esa interacción con su imaginería es una herencia centenaria de Andalucía, donde las procesiones y ceremoniales religiosos, como la Semana Santa o la “Subida” de la Virgen de la Asunción en su pueblo natal, lleva intrínseca esa simbiosis y ese dialogo entre el público y artista con la obra de arte.


Las esculturas se alzan, por tanto, como una de las expresiones artísticas más completas de Ocaña, fundamentales para captar la verdadera esencia y la gran dimensión que alcanzaba todo el universo que rodeaba a este artista. Las esculturas son sus pinturas en tres dimensiones, su vida, sus sueños, sus recuerdos… en definitiva, el teatro de su vida hecho papel maché. Hasta tal punto adquiere importancia que su propia muerte fue resultado del último de sus “teatrillos”, la procesión triunfal del Rey Sol en el homenaje a la vieja más vieja de Cantillana, aquel fatídico verano de 1983.


Hoy sus esculturas, la huella del Ocaña más íntimo, se presentan ante nuestros ojos como imagen de una Andalucía real en su contenido y de una Barcelona efímera, de papel y alambre, en su materia, que él mismo creó con su presencia y destruyó con su ausencia. Recuerdo de una época que ansiaba libertad con desesperación, que creaba a partir de sus raíces y costumbres, un mundo vivo, optimista, cruel, reflexivo y libre. Testimonio de uno de los paseos más famosos a nivel mundial, de la barcelonesa Rambla de las Flores, que tuvo durante años el título popular de quien le dio vida, imagen y personalidad… “las Ramblas de Ocaña”. Humanista, filósofo, antropólogo, pintor, escultor, tradicional, moderno, transgresor, luchador, adelantado… teatrero, en definitiva. Todo ello y mucho más fue Ocaña y para recordarlo, su imaginería.


Tras toda esta reflexión en torno a la escultura de Ocaña y a todo el universo creativo y transgresor que las rodeaba, se evidencia la necesidad de un artículo, de un estudio que indague en sus características, historia y valores artísticos. En definitiva, el análisis de esta faceta de Ocaña nos abre el telón para contemplar una nueva y rica cara del artista, que desgraciadamente ha sido olvidada durante mucho tiempo.



"Recuerdo en una revista llamada "Reporter" que hicieron fotos a mis cuadros y a la hora de la verdad no ha salido ninguno. Yo muy cabreado…"

José Pérez Ocaña.


[[Este artículo lo escribí en el verano de 2008 para la exposición "Beata Ocaña", celebrada en la Galería "La Rosa del Vietnam" (Barcelona) con motivo del 25 aniversario del fallecimiento de José Pérez Ocaña"]].


** La temática aquí tratada resultará muy significativa a lo largo de lo que resta de 2009 y 2010.

sábado, junio 20, 2009

Bye. bye fotolog


Hace unos tres años, en 2006 atravesaba uno de los veranos más aburridos de mi vida, unas vacaciones en las que la frase "cualquier tiempo pasado fue mejor" se cumplía en todo y cada uno de los aspectos. Una de estas tades cayó en mis manos una revista y en ella un artículo, la cultura blog, fotolog....


Por la noche, frente al ordenador, me propuse ver qué era todo aquello que leí y decidí crear un fotolog, a ver qué pasa.... La peor duda el título, nunca fui bueno en eso de los bautizos. En ese momento el destino o el modo aletorio hizo saltar la canción "Falsas Costumbres" de Alaska y Dinarama. Lo pensé, me agradó y se quedó.


La primera época fue maravillosa. Hablar de Costus a diario era un placer enorme. Poner una obra de ellos y ver la reacción de la gente, como a pesar de cierto olvido que cayó sobre ellos siempre hubo quien no dejó de recordar la pintura de Juan y Enrique. Fueron muchas y muy duras las críticas que recibí por hablar de ellos, pero ganaba más cuando alguien me decía que había descubierto a Costus por el fotolog, que el contenido les había sido útil en un trabajo o el visto bueno de su entorno. Todo ello comenzó en el verano de 2006, un año después comenzaron las exposiciones, los catálogos, los documentales, artículos.... hasta un libro interesantísimo el pasado 2008, que ya hacía falta.


Fotolog me ha dado mucha satisfacciones, muchas alegrías. Me ha hecho estar en sitios increibles y conocer a gente estupenda. Si bien es cierto ya hacía tiempo que me planteaba cerrarlo, pero decidí dejarlo, actualizarlo de vez en cuando y mantenerlo porque permaneciesen vivos todos esos grandes momentos y amigos que fotolog me ha dado.


No sé bien si ha sido casualidad, si por la denuncia de alguien, no lo sé ni me interesa. Lo cierto es que esta semana me dispuse a subir una fotografía y falsascostumbres ya era historia. De finalizar el fotolog me hubiese gustado haberlo hecho de otra manera, una despedida. Por ello, aprovecho esto para despedir el fotolog y a todos aquellos que siguieron mis actualizaciones, que dejaron comentarios o me escribieron e-mails. También a quienes me criticaron, algunos por e-mail otros por comentarios en determinados círculos, que siempre me llegaron y que causaron en mí una enorme sonrisa.


falsascostumbres sigue en flickr, myspace, blogspot y facebook.

martes, abril 28, 2009

DESDE EL ALMA HASTA LA BOCA: El verso vivo de Rafael de León.

A principios de los ochenta a casi nadie resultaba extraño que los partidos políticos, que constituían el pleno del Ayuntamiento de Sevilla, rechazasen la propuesta del alcalde Luis Uruñela de nombrar a D. Rafael de León hijo predilecto y rotular una vía con su nombre. La iniciativa finalmente quedó con una glorieta en el Parque de María Luisa.

Se forjaba por esta época una nueva era social y cultural con un claro ánimo de ruptura con todo lo anterior en la mayoría de los sectores. La Copla ya estaba “superada”, era así vista como el reflejo de una España retrasada y llena de tópicos, en la que se exaltaban los sentimientos más elementales y primarios de una forma vulgar. No se daban cuenta que esta etiqueta era la mejor crítica y definición de la Copla que, como género popular por excelencia, ahondaba sus raíces en el sentir del pueblo… amor, lamento, pasión, desengaño, entrega, celos, venganza, sumisión que se vivían en las plazas, zaguanes, colmaos, tabernas, cafés, puertos y mancebías de cualquier rincón del país…

Hoy la realidad es bien distinta. La Copla está reconocida como un género grande, como parte de la memoria colectiva popular y se valora su riqueza musical y lírica. En los últimos años se han reeditado muchos discos, versionado numerosas coplas, se han celebrado homenajes a los creadores del género y varios libros se han editado investigando y profundizando en sus matices, características e historia. La Copla hoy suena en cualquier emisora de radio, como B.S.O de esperados estrenos cinematográficos, como concurso televisivo o como exposiciones y artículos cada vez más presentes en la prensa. A pesar de ello, causa cierta rareza que apenas se den datos sobre el que fue el verdadero creador literario de la Copla.

En 1980 TVE invitaba en uno de sus programas al Maestro Juan Solano y a Rafael de León; durante toda la entrevista el poeta intenta mantenerse en un segundo plano, dejando todo el peso de la conversación a Solano. Y es que Rafael de León fue siempre así, tímido y reservado, poco amigo de los homenajes, reconocimientos y entrevistas. A Rafael de León le gustaba estar, pero estar siempre detrás, observando y supervisando todo, pero sin ser nunca protagonista de nada, de ahí que se cuenten con pocos detalles que permitan trazar su perfil humano.

En 1907 se unieron en matrimonio Don José de León y Manjón y Doña María Justa Arias de Saavedra y Pérez de Vargas, Condes de Gomara. Tan sólo un año después, el seis de febrero de 1908 nacería en Sevilla el primero de los diez descendientes que tuvo la pareja, seis varones y cuatro mujeres.

En la iglesia de la Magdalena el cura, José González Álvarez, bautizó al primogénito con una lista de diecisiete nombres encabezada por Rafael María, José… y rematada por las advocaciones de la Santísima Trinidad, la Inmaculada Concepción y los Sagrados Corazones de Jesús y María, respetando así una costumbre de las familias nobiliarias.

Rafael de León y Arias de Saavedra vino al mundo en la residencia familiar situada en la calle San Pedro Mártir, 14; desde instante estuvo marcado por el aire del verso, puesto que curiosamente en esta calle nació treintaicuatro años antes el poeta Manuel Machado, cuya influencia también estará presente en su obra.

Su inclinación hacia la poesía debió llegarle muy temprano. Algunas personas que le trataron en vida aseguran que con tan sólo dieciocho años conoció a Federico García Lorca. Lo cierto es que en 1926 se traslada a Granada para estudiar en el colegio de Sacromonte, una circunstancia que quizás favoreciese este vínculo. Sobre esto se tienen pocos datos claros a pesar de las diversas anécdotas que contaba Miguel de Molina. A este respecto escribía Sebastián Gasch en su libro “Federico García Lorca: Carta a sus amigos”: “Entre dos actos fui a saludarle [a Federico García Lorca] en el camerino de Margarita Xirgu, Federico daba nerviosas y precipitadas instrucciones a su íntimo amigo Rafael de León, quien al día siguiente debía ponerse en camino para ir a Granada. Volví a cruzar con Lorca cuatro palabras triviales. Aquella tarde no podía suponer que nunca más volvería a verle…”.

La unión de Rafael y Lorca fue amistosa y literaria, la obra del granadino siempre marcó en buena medida las creaciones de Rafael de León. Esta relación fue definida como influencias para unos y como plagio para los detractores de las letras de la Copla. Muchos acusaban a Rafael de León de imitar a Lorca, apodándole “Lorca con sifón”, a lo que el sevillano respondía irónicamente: “Yo es que no hago verso, sino berza”.

Aunque parecía que lo tenía todo, los inicios de Rafael de León no fueron fáciles. El ambiente familiar y su entorno tan estricto fue un obstáculo desde sus inicios, a nivel personal y profesional. A pesar de su amor por la literatura y la poesía, León estudio Derecho siguiendo los deseos familiares. Su personalidad sin límites no fue bien entendida por su entorno sevillano, por ejemplo, mientras que sus hermanos si poseyeron el título de maestrantes, a Rafael de León nunca le concedieron tal honor.

Su declarada homosexualidad fue entonces un motivo de mofas y el dedo que siempre lo señaló, la comidilla de la Sevilla del momento, “el marquesito homosexual” era el título que borraba su nombre entonces. Pero la personalidad de Rafael de León siempre estuvo por encima de todo esto, tal y como lo demuestra el divertido encuentro con la que sería su musa, Doña Concha Piquer.

El 29 de enero de 1931 el hoy Teatro Lope de Vega de Sevilla, antes Teatro de la Exposición, anunciaba el espectáculo de la compañía de Mariano Ozores y Pilar Puchol, en el cartel se avisaba la actuación musical de la denominada “reina de la canción”, Concha Piquer. Rafael de León presenció la actuación y tras ella se acercó al camerino para saludar a la cantante:

- ¿Es usted Conchita Piquer?
- ¿Y usted es maricón?
- ¿En que lo ha notado?
- En la gorra.

La homosexualidad y su amor hacia la poesía y los ambientes artísticos de los Cafés-Cantantes eran conductas poco habituales y no muy bien consideradas en su entorno. Tampoco su forma de hacer poesía estaba muy en la línea de los poetas sevillanos del momento, quizás este factor fuese decisivo en la inclinación de Rafael de León hacia el mundo del espectáculo.

Todo ello, el ambiente familiar y sevillano en contra y su interés por el mundo de la canción, motiva su viaje a Madrid en 1932 para trabajar en la Academia de Arte que Manuel López-Quiroga Miquel, el Maestro Quiroga, tenía en la calle Concepción Jerónima número 10. Sería este el punto de arranque de un nuevo estilo musical, de un nuevo género, la unión de dos genios que marcarían la cultura de España hasta bien entrado los años 60.

Contaba el propio Rafael de León que durante los primeros tiempos vivía gracias al amparo del Maestro y del dinero que su padre le enviaba mensualmente. La primera canción que escribió fue “Rocío”, a Quiroga le gustó mucho la letra y no dudó en ponerle la música, convirtiéndose en el éxito del año. A ella le siguieron “María de la O”, “Maria Magdalena” y “¡Ay!, Maricruz”, cuyas letras aún están presentes en la memoria de todos. Este éxito motivó el recordado telegrama que el Maestro envió a D. José de León, donde le decía “Señor Conde, ya puede usted dejar de enviarle dinero a su hijo. Con esto ya se puede ganar la vida”. Con Quiroga estableció una importante unión, una relación familiar, hasta el punto que el primogénito del compositor es ahijado de Rafael de León.

Estos primeros títulos fueron claves para la consolidación de la fama de Rafael de León, “Rocío” fue la canción más sonada el año de su grabación, “María de la O” fue la auténtica banda sonora de la España de la Guerra y postguerra, siendo hoy una de las canciones más difundidas en la memoria colectiva del país.

Junto a “María de la O, “María Magdalena” fue estrenada en versión teatral pocos años después con un reparto constituido por grandes nombres de la escena española.

Al mismo tiempo que se producen estos éxitos, tienen lugar dos circunstancias muy importantes en su trayectoria. La primera de ellas, la apertura de una nueva academia de arte en Barcelona que motivaría sus continuos viajes a la ciudad condal y la segunda, su colaboración con el poeta Salvador Valverde.

En Barcelona, Rafael de León vive la Guerra Civil. Dicen quienes le conocieron que la contienda y sus consecuencias lo sumieron en una profunda tristeza. El asesinato de Federico García Lorca le causó un enorme impacto, del que tardó en recuperarse. Por otro lado, estaba el exilio de su colaborador Salvador Valverde. El poeta establecido en Sevilla se vio obligado a regresar a su ciudad natal, Buenos Aires. Durante la dictadura fue prohibida su obra y la pronunciación de su nombre como autor de las canciones que había creado con Rafael de León y el Maestro Quiroga. Por suerte, antes de todo esto los tres artistas ya habían compuesto su creación más aplaudida: “Ojos Verdes”.


Rafael de León con Salvador Valverde y el Maestro Quirga al piano.

Volviendo años atrás, tampoco le fue fácil la II República. La instauración del nuevo régimen político le supuso un cambio en el modo de vida de su familia, cuya posición política siempre estuvo en la línea de Primo de Rivera. Sin embargo, la vida de Rafael estuvo rodeada del ambiente liberal de la época. Por ejemplo, sabemos que estuvo afiliado junto a Valverde a la CNT.

Las posturas extremistas de los tiempos de guerra lo llevaron a la cárcel relacionado con unas detenciones de personalidades del mundo del espectáculo acusados de derechistas. Pasó una larga temporada en prisión, incluso algún testimonio indica que cayeron sobre él hasta dos penas de muerte. Su libertad llegó en 1939, cuando el bando nacional toma la ciudad. A pesar de ello, una de sus obras “María Magdalena” fue estrenada en el frente republicano.


Artículo publicado en 1933, donde el propio Rafael de León denuncia el plagio de su éxito "Manolo Reyes".

La posterior dictadura tampoco le resultó fácil a Rafael de León. La Copla fue vista como un género que exaltaba las costumbres españolas, por lo que era del agrado del régimen. A Franco y a su esposa les gustaba mucho la Copla, Juanita Reina siempre fue la favorita en El Pardo. Aún así, la censura fue implacable con las letras de las coplas, cambiando en varios títulos algunas partes; León se autodefinía como un feminista declarado y confesaba tener problemas con la censura en este sentido. “Callejuela sin salida”, “Tatuaje”, “Yo soy esa” fueron algunos de estos casos, pero sin duda el más famoso fue el de “Ojos Verdes”, cuyo primer verso, “apoyá en el quicio de la mancebía”, debía ser sustituido por “apoyá en el quicio de la puerta mía”; cosa a la que se negaba rotundamente su intérprete más famosa Doña Concha Piquer.

Los años cuarenta trajeron un éxito clamoroso para Rafael de León. En esta década la consagrada Concha Piquer estrenaba “Tatuaje”, “Doña Sol”, “Romance de la Otra” o “La Parrala”, que en un principio no era del agrado de la valenciana, hasta el punto que la llegó a quitar del repertorio, incluyéndola ante la insistencia popular. Muy ilustrativas fueron las palabras de una periodista que relataba una actuación de Concha Piquer en el Teatro Calderón de Madrid en 1940: “El Teatro Calderón se viene abajo… Al salir del teatro todos tararean dos de los estrenos de la noche, que se harían rápidamente populares, “La Parrala” y “La Petenera”.

También estrenaba en esta ocasión “Ojos Verdes”, el título más aplaudido. La copla había sido estrenada por Estrellita Castro en Sevilla, después la cantaron Miguel de Molina y Consuelo Heredia, pero no lograba despertar los aplausos del público. El Maestro Quiroga no dudó al final de su vida en decir que era su mejor canción y por ello insistió en ella, dándosela a Concha Piquer, quien no la tomó con demasiado entusiasmo. La letra en un principio no le gustó y menos el estribillo. “Maestro, ¿no le parece a usted mucho verde, mucho verde?”… el resto de la historia ya es conocida…

Un año después publicaba su primer libro “Penas y alegrías del amor”, una recopilación de grandes poemas. Sería su último recopilatorio de poemas puesto que a partir de entonces se dedicó de lleno a la producción de letras de coplas.

Otra gran novedad que ya marcaría su vida profesional fue la colaboración con Antonio Quintero como letrista. La unión se produjo en 1942 por mediación de Antonio Márquez, que ya retirado del toreo se convirtió en el representante de su compañera sentimental, Concha Piquer. El torero estaba convencido de que la forma de hacer teatro de Quintero conjugaría a la perfección con la obra de León y Quiroga y así luchó porque el trío firmasen un espectáculo para la Piquer. El éxito de este trío fue tan inmediato que ya en 1949 no aceptaban más encargos y hasta 1959 el triunvirato Quintero, León y Quiroga se encargó de escribir y componer todos los éxitos y todas las canciones que cantaron generaciones de españoles. Quiroga se encargaría de la música, León de las letras de las canciones y Quintero de la conformación general y del argumento de todo el espectáculo.

A lo largo de estos años y con sus dos compañeros firmaría grandes espectáculos para los mejores artistas del momento, algunos de ellos fueron: “Solera de España” para Juanita Reina, “Retablo español” para Conchita Piquer, “Zambra” para Manolo Caracol y Lola Flores o “La Copla Nueva” para Luisa Ortega.


En el centro de la imagen Rafael de León cede su brazo a Doña Concha Piquer, ambos flanqueados por el Maestro Quiroga y Antonio Quintero.

Llegados a este punto sería justo hacer una mención a Juanita Reina, la intérprete sevillana fue la voz que llevó al pueblo la mayoría de las creaciones de León, al que siempre veneró. El nombre de Rafael de León aparece como autor de las letras en casi una veintena de todos sus espectáculos, Juanita hizo famosas coplas como “Y si embargo te quiero”, “Francisco Alegre” o “Capote de grana y oro” por citar algunas… Ella, mejor que nadie, consolidó un nuevo medio para difundir la obra de León… el cine.

1952 fue un año complicado para Rafael de León por el fallecimiento de su madre, la pérdida le causó una gran tristeza por la unión que tenía con ella. Quizás para evitar la melancolía y nostalgia el poeta quiso distanciarse físicamente más de Sevilla, regresando en contadísimas ocasiones.

En 1958 Concha Piquer llega a Isla Cristina con su espectáculo “Puente de Coplas”, tras su actuación decide retirarse por su descontento con la interpretación aquella noche de “Mañana sale”. Este hecho marcó un antes y un después en el trío, cuyos integrantes comenzarán a trabajar con otros colaboradores paralelamente. Aún así la unión con Quiroga y Quintero seguiría vigente durante muchos años más.

En este momento aparece en su vida la figura del Maestro Juan Solano. La retirada y muerte de los colaboradores del músico, Ochaita y Valerio, motivaron la unión a León. Juan Solano comenzó musicando algunos poemas y sonetos contenidos en el libro “Penas y alegría del amor”. Los resultados fueron distintos a la copla anterior, atrás quedaban esas historias con principio y fin para dejar paso a las directas declaraciones de sentimientos. Se inauguraba entonces una nueva época creativa con nuevas voces femeninas, entre ellas Gracia Montes o Rocío Jurado.

El propio Rafael de León reconoció que “Un clavel” en la voz de Rocío Jurado cerraba un ciclo, culminaba la Copla. Junto a Solano compuso otros grandes éxitos como “Tengo Miedo” o “A tu vera”. A estas alturas las composiciones de León ya eran vistas con cierta reserva por parte de determinados sectores, por ejemplo, sobre “A tu vera” se dijo cuando se estrenó que solamente “sería cantada durante 48 horas”.

Gran celebridad también tuvieron los poemas de Rafael de León que fueron musicados por Solano: "Trece de Mayo" (poema "Así te quiero") para Concha Piquer, “Compañero” cantada por Marifé de Triana, “Con ruedas de Molino” por Rocío Jurado o el poema “Duda”, que bajo el título “Mi amigo” fue grabado por Rocío Dúrcal y Rocío Jurado.

La adaptación de las letras de Rafael de León a nuevas tendencias musicales fue toda una realidad con la canción “Te quiero, te quiero”, cuya música corrió a cargo de Augusto Algueró. La canción fue compuesta pensando en que sería interpretada por Lola Flores, pero finalmente fue cantada y popularizada por Nino Bravo, convirtiéndose en uno de sus éxitos y en la canción más sonada de 1971.

Es en esta época cuando de nuevo sus letras vuelven a convertirse en una especie de himno anclado en la memoria popular con la composición de sevillanas a las que puso musica el maestro Pareja Obregón, éstas fueron "Sevillanas de Triana", "¡Qué guapa está Sevilla!", "Que también es de Sevilla" y "La historia de una amapola"

A estas alturas la vida de Rafael de León había cambiado mucho, era más sencilla. El poeta cambió de domicilio, hospedándose en un pequeño hotel de la calle Sainz de Baranda de Madrid, donde seguía escribiendo letras.

Finalmente, un jueves 9 de diciembre de 1982 fallece Rafael de León por un ataque al corazón. Fue el final de una carrera que culminaba con unos ocho mil títulos, con la obra más difundida de un poeta en España. La obra de Rafael de León fue una banda sonora, la expresión sentimental del pueblo cantada por las mejores voces de su época, una obra que nacía desde el alma para tomar forma en las gargantas de grandes intérpretes, que llevaron al pueblo unas letras llenas de saber popular, sentimientos y valentía. El legado de León nació en el alma y terminó heredándose boca a boca durante generaciones.

En 1988 Juan Solano recopiló una serie de letras escritas antes de su muerte y les puso música, estas canciones fueron presentadas en un sentido homenaje que se celebró en los jardines del Real Alcázar de Sevilla, la intérprete no pudo ser otra que su adorada Rocío Jurado, aquí se presentaron títulos tan conocidos como “Pastora Imperio”.

Sevilla, su ciudad natal, fue decisiva en la conformación de su producción. Numerosas coplas y personajes están tomadas de la realidad cotidiana de la ciudad, de sus plazas, barrios, cafés cantantes y patios floreados. Durante su estancia en Madrid, Rafael solía bajar cuantas veces le eran posibles hasta el fallecimiento de su madre, que redujo sus visitas a la Semana Santa, cuando se escondía en Sierpes para ver el discurrir de las cofradías.

Sevilla, Plaza del Museo. En este enclave enmarcó Rafael de León (1933) el pasional amor que el pintor Juan Miguel sintió por la jovencita Triniá, que "por las tardes como una rosa de los jardines que hay a la entrá" posaba para el artista "como si fuera la Inmaculá".

Esconderse es una palabra clave para comprender la forma de ser de Rafael de León. Nunca escondió su personalidad, vivió como sintió y como verdaderamente fue y así lo expresó en muchos poemas. Sin embargo, fue tímido a la hora de aparecer públicamente. No fue nunca partidario de los grandes reconocimientos y homenajes hacia su persona, por ello jamás aparecía para recibir los aplausos al final de los espectáculos; a él le gustaba más estar encerrado en los teatros durante las largas jornadas de ensayos, supervisándolo todo, hasta el vestuario. La entrega con su obra y sus musas fue tal que siempre estuvo pendiente de ellas, indicándoles cuando tenían que suspirar, las candencias, en definitiva, dirigía la interpretación de éstas hasta el último detalle.

En el trato con los demás destacó su carácter afable, sencillo y amable, también generoso. Rafael de León quiso mucho a su entorno más inmediato y éste a él. Doña Concha Piquer le llamaba “hermano” cada vez que hablaba de él. Juanita Reina y Rocío Jurado expresaron siempre que pudieron su amor hacia el poeta, estando con él hasta el final de sus días.

Ejemplo de su timidez y generosidad fue la donación a sus hermanos de sus títulos nobiliarios. En su condición de primogénito heredó tres títulos: Marqués del Valle de la Reina, Marqués de Moscoso y Conde de Gomara. Tan sólo se quedó con el primero, el segundo se lo cedió a su hermano Federico y el tercero a su hermano Antonio.

Rafael de León fue además un hombre valiente, con gran sentido del humor e ironía, también fue enormemente supersticioso y maniático. La vida de Rafael de León huía de todo tipo de responsabilidades, incluidas las impuestas por las manecillas del reloj, objeto que odiaba, ya que nunca tuvo horarios. Otra de sus manías era la de no conducir, algo a lo que se negó terminantemente, siempre iba en taxi hasta el final, que contrató a un chófer. Como la mayoría de los artistas era un hombre tremendamente supersticioso, nunca permitía que nadie hiciese punto sobre el escenario, llevaba muy mal que se oyesen campanas en la escena o que algún artista se sentase sobre la concha del apuntador.


Placa de azulejos que conmemora el nacimiento de Rafael de León en su casa natal, situada en la calle San Pedro Mártir de Sevilla; junto al Museo de Bellas Artes.







[próxima entrada: La figura de la mujer en la vida y obra de Rafael de León].

martes, marzo 31, 2009

Reflexiones....



En octubre de 1946 la terminante prohibición de entrar a México sorprende enormemente a Doña Concha Piquer, que había sido contratada junto a su compañía para varias actuaciones. El motivo aparente es que un grupo de exiliados la tildaron de “artista del régimen” y la culparon de ser la responsable del exilio de Miguel de Molina. Por mediación del actor Cantinflas, Doña Concha logró actuar, siendo muy aplaudida por los españoles que allí se encontraban, entre ellos Juan Negrín. Fue tan sonora esa negativa a pisar México que el rumor que la señalaba como responsable del exilio de Miguel de Molina tuvo mucha repercusión…


Actualmente, se está celebrando una exposición sobre Miguel de Molina, “Miguel de Molina, arte y provocación”, que analiza su faceta artística y los castigos que recibió por su carácter moderno, por su atuendo andrógino y por su declarada homosexualidad durante el Franquismo, hasta el punto de ser expulsado del país. Parece ser que este argumento no ha gustado mucho a las carcas que escriben en la edición sevillana de ABC unos artículos, cuyo interés y calidad literaria se ve superada por cualquier papel de calentitos.

Como este periodista no tiene argumentos para desmontar la exposición recurre a los ataques directos hacia la persona y el arte de Miguel de Molina, en un claro ataque de soberbia y resentimiento, que es lo que rebosan cada una de las palabras que salen de su pluma. En primer lugar, sentencia con un carácter completamente estricto el escaso talento de Miguel de Molina para el baile, para el cante, para sus películas, en sus galas, su vestuario….


Cierto es que para gustos los colores, pero cabría esperar que un hombre, tan estricto en sus juicios, comprenda que haya gente que no veamos arte en su amigo el torero , que con una edad avanzada más que torear parecía que estaba en un encierro, de lo que corría el hombre delante del toro… hay que ser comprensivo. Lo único cierto es que desde la primera aparición del malagueño hasta hoy han llovido muchas modas, muchas tendencias, muchos estilos musicales y ahí sigue el arte, la personalidad y la estética de Miguel de Molina como referente, icono y objeto de exposiciones, documentales y artículos que analizan su biografía con absoluto rigor histórico… Todavía está por ver como se hablará en un futuro de la labor de este escritor…


Por otro lado, sigue acusando a Miguel como propagador de infamias contra Doña Concha Piquer. Cuando uno escribe en un periódico o en un libro sobre historia hay que documentarse y los rumores no son documentos, que sí son las publicaciones, las entrevistas, las grabaciones, etc. Si acudimos a esta documentación la realidad es más bien otra… El rumor como dije al principio se originó en esa ocasión por una minoría que dio mucho que hablar, pero que fue negado por Miguel de Molina en cuanto pudo, en cuanto se le puso el primer micrófono para la que sería su última entrevista en 1990, donde aclaraba que Concha Piquer no tenía nada que ver con eso. ¡A buenas horas mangas verdes! fue lo único que expresó la valenciana.


Las opiniones de Miguel de Molina sobre Doña Concha fueron siempre buenas. Dijo en una ocasión: “Concha era indudablemente la más guapa, también en el sentido de alegre y valiente. Era una muchacha maravillosa, la mujer más alegre que he encontrado. Aunque tenía su carácter. Había en ella algo extraordinario. Y fue siempre, en sus actuaciones, profesional y magnífica”… Si esto es difamar a alguien…


Pero es que esta admiración fue mutua. Doña Concha siempre recordó con cariño a Miguel de Molina. Ella misma contó cuando aterrada por su reaparición en Madrid las palabras de apoyo y ánimo que recibió del artista fueron muy importantes. Contaba que se acercó al camerino del malagueño para felicitarlo por su actuación y le confeso el miedo que tenía… “¿Pero qué miedo estás diciendo?. Tú tranquila. Antes de salir te miras al espejo y piensa que eres la mejor” le dijo Miguel de Molina. Doña Concha terminaba relatando este hecho aclarando que hizo caso a sus palabras y volvió a triunfar en Madrid.


Pero claro, ésta es la historia escrita en libros, en entrevistas de la época y comentada por la voz propia de sus protagonistas. Los rumores son rumores, muy útiles si sólo queremos destruir, pero claro la base será siempre esa, un rumor, unas habladurías que ocultan una realidad bien distinta contada por sus protagonistas. Siendo claro, aquí sucede otra cosa… hablar de franquismo y homosexualidad aún molesta la pluma de muchos, que se ponen nerviosos nada más tocar el tema y que no tienen otra salida que el ataque hacia las personas, las mentiras y rumores. Le faltó tiempo de entrar al trapo o al pañuelo rojo de lunares en este caso. “Periodista” escribiendo sobre rumores y obviando los verdaderos documentos que dejaron los protagonistas… no hace falta que diga nada más.


Y es que Miguel de Molina sigue siendo eso hoy… arte y provocación…

lunes, febrero 02, 2009

La musa del Maestro Quiroga

Doña Concha Piquer se maquilla antes de actuar mientras, al fondo, la observa el Maestro Quiroga.


Resulta muy difícil acercarse al sentimiento que todo artista debe tener hacia sus musas, aquellas “diosas” inspiradoras del arte en unos casos o aquellas que dieron forma con su cualidades a las creaciones… este último es el caso del Maestro Manuel López Quiroga y Doña Concha Piquer. Y es que ¿hasta que punto es deudor el artista de su musa? y ¿al contrario?.
El compositor sevillano conoció a la cantante en el año 1927, cuando ya Conchita era una intérprete muy afamada, que llenaba los teatros españoles tras su regreso a España. Desde esos momentos se hicieron inseparables y la admiración fue plena hasta el último de sus días. Decía el Maestro que Concha “ya estaba lanzada” en esta época y aporta un dato del que poco se ha hablado, al citarla como “la compañera sentimental del Maestro Penella”.
La oportunidad de trabajar juntos llegó diez años después, hacia 1937, cuando Doña Concha actúa en El Dorado de Madrid, donde tenía como director al Maestro Quiroga, fue ésta la ocasión donde se oyó por primera vez su voz interpretando canciones escritas por Quiroga… serían “La madreselva” y “La Trianera”, ésta última, basada en “El embrujo de Sevilla”, le encantaba a la valenciana.Quiroga debió sentirse plenamente realizado desde el primer momento que Doña Concha interpretó sus canciones. La forma de cantar era distinta a la del resto de cantantes españolas, ya que se había formado en Nueva York, en Broadway. Para el Maestro Concha cantaba bien, pero con sus canciones “se perfeccionó”.
Años antes, en 1931, Concha Piquer tuvo un encuentro fugaz en Sevilla con un soldado de servicio… un joven Rafael de León, que pronto se uniría al Maestro… a partir de entonces nacería La Copla.
El Maestro Quiroga siempre tuvo una especial predilección por Doña Concha Piquer, de todas la intérpretes de sus canciones, ella fue la única perfecta, la mejor para el creador musical del estilo. La voz de Concha era limitada para el Maestro, tan sólo una octava, pero era perfecta en la ejecución… las cadencias, los tonos, las notas y los silencios… porque Concha Piquer no sólo era impecable cantando, sino también callando… esos silencios de la Piquer...
Esta estrecha unión entre artista y musa llegó a su culmen con "Ojos Verdes", la canción que no fue compuesta en un primer momento para Doña Concha Piquer tuvo su más perfecta interpretación con la nítida voz de la valenciana. Hay que tener en cuenta que, aunque no fue la que más beneficios económicos le aportó a su compositor, éste siempre reconoció la canción como la mejor de sus creaciones y Doña Concha como su mejor cantante.
También el Maestro Quiroga reconoció que Doña Concha fue la que mejor puesta en escena tenía de todas, cuando ya Marifé de Triana era conocidísima en España Quiroga introduce por primera vez un título que posteriormente se ha ido distorsionando… y es que para el creador de La Copla la “gran actriz de la copla” no fue otra que Doña Concha Piquer.
Ella, que de orgullo y autoestima no iba corta precisamente, no tuvo reparos en defenderse el 15 de enero de 1986, durante el homenaje al Maestro Quiroga y ante la presencia de sus compañeas, como “la primera que le ha cantado al Maestro”. Esa misma noche, cuando el espectáculo terminó fue la primera en acercarse al escenario y abrazar a Quiroga, porque como bien reconoció casi toda su vida artística “ha estado unida al Maestro y a su amigo Rafael”.
Enlaces:
Doña Concha Piquer cantando uno de los primeros éxitos con música de Quiroga, "La Parrala": http://es.youtube.com/watch?v=JdpRxy5OLxs
Artículo ilustrado con fotografías escrito por un servidor - "DOÑA CONCHA: EL GENIO DE LA PIQUER" - en http://falsas-costumbres.blogspot.com/2008/01/doa-concha-el-genio-de-la-piquer.html

viernes, julio 04, 2008

LAHE - EN MEMORIA DE LA FARAONA


Pino Montano es un barrio periférico de Sevilla. A lo largo de los años entre sus largas calles y las prolongadas sobras de sus altos bloques racionalistas ha forjado una cultura urbana juvenil que se ha hecho escuchar con un estilo musical cercano al Hip-hop, que algunos ya han hecho propio de este barrio.

Este ambiente ha dejado impreso en la zona una personalidad que queda enfatizada plasticamente en los graffitis que hoy ocupan sus muros, auténticas obras de arte de distintos artistas.
Entre todos destaca uno, un gran mural dedicado a Lola Flores, tal y como reza en una leyenda en su parte superior "En memoria de la Faraona". Su autora LAHE, uno de los nombres más valorados en esta faceta, quiso hacerle un homenaje a su admirada Lola, cuyo retrato ocupa la parte central de la obra custodiada por dos grandes rosas. Para la confección del mural (soportado en un muro de más de 5 metros de altura) contó con la ayuda de SRG.


El graffiti está presente en la vida cotidiana del barrio desde hace años, siendo respetado, admirado y conocido por todo el mundo. No obstante, el paso del tiempo tiene sus consecuencias por lo que sus autores han pensado en una posible restauración.

MYSPACE DE LAHE: http://www.myspace.com/lahe_splcrew
MYSPACE SRG: http://www.myspace.com/mr_srg

domingo, junio 01, 2008

Enrique Costus en ¡HOLA!


¿Era Enrique un genio?. Posiblemente, ahí está su obra para decirlo. Desde luego, para mí si lo era y es. Aparte de su genialidad artística y su creatividad desbordante, Enrique tiene algo que se me escapa. Su capacidad para adelantarse a todo. Parece como si durante su vida su genialidad le llevase a percibir cosas que están pasando en los últimos años. Leer y profundizar en cualquiera de sus frases lleva a pensar en eso. Por ejemplo, en una entrevista concedida en 1982 ya aclara el dilema existente en torno a La Movida, al término y a las falsificaciones que conlleva... y así mil cosas...

Por no hablar del mundo de los sueños, donde Enrique suele estar presente en el subconsciente de muchos y siempre acompañado con su carácter visionario. Debo reconocer, que yo también he soñado con Enrique, algo que luego marcó algunas "casualidades". Esto lo escribe alguien que no cree en nada, salvo en aquello que tiene ante sus ojos. Blanca Sánchez, contaba que organizando la exposición La Movida para la Comunidad de Madrid, Enrique se le solía aparecer en sueños regañandole y pidiendole explicaciones sobre la presencia de determinados artistas, que como bien decía "nada tienen que ver".

En la época de La Palma ya bromeaba con su obsesión, la revista ¡HOLA!, todo un fetiche que supo hacer extensible a todo su alrededor. Quería salir en el ¡HOLA!, hacer de su vida un ¡HOLA! y así la revista se convirtió en el epicentro de su mundo creativo. De todo esto surgió una serie de cuadros basados en la prensa del corazón "Paso trascendental: del Diez Minutos al Hola", donde la susodicha publicación aparecía representada por un retrato del Sah de Persia y su esposa Farah Diba.

Finalmente, Enrique se nos marchó, pero su obra y su espíritu creativo quedó aquí y parece ser que no dejó de mover los hilos para verse en las páginas de ¡HOLA!. Estando en Jerez durante la exposición antológica de Costus, Olvido comentó que su afán finalmente se vio cumplido. Cuando ella enseñó su casa en la revista, una de las fotografías mostraba el cuadro del Sah y Farah, citando a Costus en el pie. Juan y Enrique ya estaban en ¡Hola!.

Pero Enrique quería más. En 1979 pinta un retrato de Grace Kelly, que finalmente quedó incluido dentro de la citada serie. La pintura era toda una declaración de intenciones, convertida hoy en una visión. La princesa Grace aparece entrando en el Baile de la Rosa, como lo indica la flor que lleva en su mano, junto a ella, un libro, el manual "Le Chochonisme Appliqué"… Así el Chochonismo, la verdadera y única corriente cultural del Madrid de los 80, entraba en el Baile de la Rosa y consecuentemente en la prensa del corazón.

Hace unos meses me suena el teléfono con la siguiente sorpresa: "Costus decorarán el salón principal del Baile de la Rosa". Después de la reacción de sorpresa y de la emoción desbordada; mis primeras palabras fueron: "Enrique lo sabía". Lo había dejado pintado. Al final, sólo se expusieron tres obras (reproducciones) de Enrique pertenecientes a su exposición "Temas de Arquitectura Nacional y Otros Monumentos"; se trataba de "Quinto con Marmota", "Carmen Sevilla" y "Paquita Rico".

Adjunto al texto la fotografía publicada en ¡HOLA!, donde pueden verse las reproducciones de los cuadros.
http://www.enriquecostus.es


jueves, enero 03, 2008

DOÑA CONCHA: EL GENIO DE LA PIQUER

DOÑA CONCHA: EL GENIO DE LA PIQUER.

“Cuando los años setenta daban paso a los ochenta, todo lo relacionado con la Copla estaba mal visto por la incipiente “modernidad” roquera. Pero siempre hay un grupo de “otusiders” que saben venerar a las Diosas que alimentan nuestro espíritu. Agradezco a mi buena estrella haberme cruzado, adolescente y carente de perjuicios, en el camino de esas personas maravillosas que “entendían” que una Diva no sucumbe ante posturas pseudoprogres. Y menos Doña Concha, que arrancaba lágrimas negras a nuestro maquillaje punk”.
ALASKA.


Durante los duros años franquistas el régimen se apropió de la Copla para hacer uso del género a su antojo. Por esta razón tras la dictadura La Copla fue acusada de todo tipo de “delitos”; se le tachaba de denostada, de exagerada, de caer en los tópicos y ensalzar los sentimientos más bajos y primarios del ser humano, como el odio, los celos, la venganza, la pasión, etc.

Sentimientos que por bajos son necesarios en nuestras vidas y que por primarios hemos sentido todos alguna que otra vez. La Copla, género popular por excelencia, se basaba en la vida cotidiana de unas ciudades sumidas que vivía para sus fiestas, sus costumbres y sus sentimientos, pues era lo único que tenían.

“Esos son cosas de folklóricas”. Así se tachaba al género en las décadas posteriores al franquismo. Si bien es cierto, que estos desagravios tenían una cierta base, puesto que desde el régimen se vendió una imagen que no correspondía para nada con la realidad que vivía La Copla, llena de transgresión y libertad sobre y detrás del escenario.

Ejemplo de la transgresión y de libertad fue la vida de Concha Piquer, Doña Concha. Para muchos, muchísimos, su nombre aún suena a una España deprimida, a un género conservador y clásico. Sin embargo, Concha es un ejemplo de mujer del siglo XXI, una adelantada a su época.

Doña Concha fue una mujer inútil, muy inútil hasta que abría la boca, entonces nacía el genio. Esto no lo digo yo, lo aclaraba ella misma en una de sus entrevistas… “yo he nacido para cantar, no valgo para otra cosa…”.

La cabezonería, seguridad y decisión que marcaron su trayectoria floreció desde los primeros años de su infancia. Pese a las negativas que recibió en sus primeras actuaciones infantiles, Conchín se presentó un día en el Teatro Sogueros de Valencia… Allí, ni corta ni perezosa se plantó y gritó: “Vengo a cantar” y allí se quedó una buena temporada hasta que la vio el Maestro Penella, que se la llevó a “hacer las Américas”.

Corrían los años 20 en una España sumergida en la pobreza, Conchín, todavía una niña, no hablaba castellano, sino un dificultoso y profundo valenciano con un acento muy arraigado que complicaba su perfecto entendimiento. Al poco tiempo no sólo dominaba ya el castellano, sino que “hablaba inglés como un loro”.

Tenía sólo 16 años cuando triunfa en Broadway contratada por los empresarios más importantes de la época, los hermanos Shubert. Concha vivía lejos de su familia, sola y nada se sabe lo que sucedió en estos años, pero nos ha quedado una muestra de su temprana decisión y modernidad al hacer algo que por aquel entonces era considerado como un pecado mortal para cualquier española. Sí, la Piquer posó semidesnuda (“desnuda” o en “top-less” como se consideró en la época) en unas fotos que rebozan erotismo y sensualidad, unas fotos de las que sólo conocemos las dos conservadas en el Museo del Teatro de Almagro.
Su llegada a España a finales de los 20 vino con la polémica de una de sus primeras canciones “La Maredeueta”, considerada una herejía y un sacrilegio por la Iglesia Católica. En estos años el repertorio de la Piquer andaba lejos de la Copla y más cercano al cuplé que ya empezaba a agonizar. Aún así ya era conocida en el país entero.

Su ego la llevó de la mano a una de las polémicas más sonadas, su conflicto con Pastora Imperio, el típico duelo de estrellas: ¿Quién actúa primero?. La Piquer salió airosa, como siempre.

Ya entrada la década de los 30 tiene lugar un mítico y legendario hecho, digo legendario y mítico porque aún hoy no se sabe si fue verdad, pero ha quedado en la memoria popular como un cotilleo; se trata del encuentro con Rafael de León. El poeta se acercó a su camerino tras presenciar una actuación suya en Sevilla. La anécdota es reflejo de la libertad que existía en el mundo de la “farándula”:

- “¿Es usted Conchita Piquer?”.
- “¿Y usted es maricón?”
- “¿En que lo notó?”
- “En la gorra”.

A partir de aquí se hicieron inseparables y junto al Maestro Quiroga inventaron y llevaron al máximo un nuevo género: La Copla.

En los años de la Guerra Civil Conchita se había convertido ya en Doña Concha, una mujer culta e inteligente que se codeaba con personas muy poderosas e influyentes de la época. Pasó la contienda en el llamado territorio nacional y ello le valió la etiqueta de “artista del régimen”, calificativo que como toda etiqueta no era cierta. Su trayectoria y vida privada en los años del franquismo estuvo llena de problemas con el régimen.

El primero fue por declinar una invitación de Carmen Polo. Por aquel entonces se organizaban fiestas en El Pardo en que los artistas eran “invitados” (obligados por las buenas) a actuar. Doña Concha no quiso interrumpir las actuaciones que tenía contratadas, consideró el Teatro más importante. La Collares no sólo no la perdonó nunca, sino que ordenó que le retuvieran el pasaporte cuando ésta se disponía a ir a América.

Ya escarmentada no se le ocurrió negar una nueva invitación de Franco a una fiesta y cacería en La Granja. Tras una pequeña actuación se le hizo tarde y se dispuso a tomar el té. En medio de la merienda un recadero se le acercó y le comunicó que el generalísimo la quería ver ahora cantando Ojos Verdes. Esto ya fue demasiado para su orgullo y reprendió de la siguiente forma: - “¿Su Excelencia ha merendando ya?. Pues comuniquele que yo ya terminé mi actuación por hoy y que estoy merendando. Si quiere verme cantar, que vaya al teatro…”. Ante esa negativa, hubo una nueva proposición a lo largo de la tarde. Al terminar la fiesta se organizó un saludo de todos los artistas al generalísimo, saldrían todos al escenario para un aplauso general. También se negó porque consideró que no había ido allí a saludar: “¿Me toman como una chica de Colsada?... ya me habían aplaudido bastante cuando salí a cantar”. No serían los únicos reveses que recibiría el Franquismo por parte de la Piquer.

En años años 40 nace una Piquer aún más rebelde y libre de perjuicios. En aquellos años el régimen veía en las vidas de las estrellas una forma de exaltar los valores ideales que debía tener toda buena mujer. Juanita Reina fue un ejemplo de ello, no ocurrió así con Concha Piquer. Ya se había enamorado de Antonio Márquez, que por entonces estaba casado, por lo que la boda ni fue posible, ni creo tampoco deseada. Se preocuparon exclusivamente de disfrutar el uno del otro y el otro de uno. La Piquer se convertía en la otra y en la única al mismo tiempo, una vergüenza para la moral católica reinante en la época que ella no la llevó en silencio, sino que fue pregonada por cada una de las lágrimas que de sus ojos brotaban cada vez que cantaba el mítico estribillo del “Romance de la Otra”.

Sus canciones… D. Rafael de León, letrista de la mayoría y de las más famosas coplas le coló varios goles a la censura. Sus letras exaltaban sentimientos castigados y señalados, perfiles de mujeres “ligeras y zafias” que estaban muy mal vistas y que llevaban vidas impensables para la mayoría y especialmente para los altos estamentos. Así, Concha Piquer estrena uno de sus grandes éxitos: “Tatuaje”, canción con ritmo de Tango en la que una prostituta de los puertos se enamora de uno de los marineros que había requerido sus servicios. Ella no sólo cantaba, sino que interpretaba, así que para colmo de males cada vez que sonaban los primeros acordes de la canción salía al escenario una sugerente y fatal Piquer, que comenzaba a cantar fumando. Fumar era un pecado si se era mujer en 1940, pero Doña Concha no sólo lo hacía en su vida privada, sino también en público… cada vez que le apetecía.

Durante los locos 20 su estilo era más cercano al Cuplé. Fumando mientras interpreta Tatuaje.

De nuevo la prostitución estuvo presente en su repertorio y esta vez fue de una forma más directa y notoria. Admiraba a sus amigos Quiroga, León, Valverde… y consideraba sus canciones como creaciones únicas e inmodificables y menos por razones de una censura, que para su educación americana era absurda y estúpida. Así que pagaba orgullosa una multa de 500 ptas., un dineral en la época, por cantar “apoyá en el quicio de la mancebía” los “Ojos Verdes”, en lugar de “en la puerta mía” como se dictaba desde la censura.

A ello se le unió otro mazazo para la moral franquista. La Piquer, soltera, se quedó embarazada. El mayor escándalo, máxime cuando se trataba de una estrella de fama internacional. Su hija no sería reconocida en España, porque la ley no la amparaba. Así hizo coincidir su parto con una actuación y viaje a Argentina, donde gozaba de la amistad de personalidades como Eva Perón, madrina de su primogénita. En este país, por cierto, tiene lugar otra de las anécdotas que reflejan su carácter y testarudez. Le recomendaron que cambiase su nombre artístico por Concepción y así evitar las risas que en Argentina produciría su nombre de Concha. No sólo se negó a eso, debutó como Concha y se hizo respetar y admirar como tal.

Hay que tener en cuenta que Concha fue educada en América. Por ello sus formas diferían mucho de la España de la época. Era una mujer llena de inquietudes y enormemente independiente e inteligente, ello la llevó a ser una de las primeras mujeres con permiso de conducir y coche propio, algo reservado para hombres. Su inteligencia afloraba en su arte, la Piquer estudió música y usaba su voz como un instrumento más, con sus propias reglas, cuidando siempre la armonía. A diferencia de sus compañeras, no cantaba con el corazón, sino con la cabeza y esto la llevó a ser perfecta, algo que sabía.

Conduciendo su propio coche.

Para la posteridad quedará también su fuerte carácter y malhumor. Esta fama se debe a que para ella el Teatro y su arte no era cualquier cosa y exigía en todas sus actuaciones la perfección absoluta. De ahí las famosas multas que tenían que pagar los miembros de su compañía si eran impuntuales o se presentaban sucios o mal vestidos. Eso le sucedió en una ocasión a Manolo Caracol, al que no tuvo reparo de despedir.

“¡Con ser la Piquer me sobra y me basta!”. Con esta frase recibieron las autoridades políticas otro revés del orgullo de la Piquer. En 1962 le comunicaron que habían decidido otorgarle la máxima distinción que existía en aquella época, la medalla de Isabel la Católica, que ella enérgicamente rechazó con la anterior frase. Quizás la verdadera razón se hallaba en que años atrás se la dieron a Juana Reina, por eso confesó “… después de tenerlo Pelé, Melé y el chiquillo de la Bengalé yo no lo quiero”. Asimismo, se negaba al reconocimiento hacia su persona por parte del régimen y de altas esferas del franquismo, rechazando al mismo tiempo el trato de excelentísima que conllevaba dicha condecoración.

La rivalidad entre ambas siempre estuvo ahí. Juanita Reina gozó siempre de un gran éxito y fue siempre muy aplaudida y querida allá por donde iba. Tan sólo coincidieron una vez donde estuvieron muy diplomáticas. La sevillana siempre tuvo palabras de admiración para la valenciana, mientras que ésta sólo se refirió públicamente una vez a Juana Reina para decir ambiguamente que “era de buena familia”. Doña Concha no soportaba homenajear a sus compañeras, ni que ante ella interpretasen sus canciones, pero no tuvo reparos en reinterpretar piezas del repertorio de Juanita Reina.

Con los Maestros León, Quiroga y Quintero. Durante el Homanaje al Maestro Quiroga, la única vez que se pudo ver juntas a Concha Piquer y Juanita Reina, quin acudió acompañada de su esposo Federico Casado, "Caracolillo de Triana".

Doña Concha Piquer siempre fue así, ni franquista ni antifranquista, fue sólo de ella misma: de la Piquer. Era tan inteligente que sabía donde llegaba su valía artística y era orgullosa porque tenía razones de sobra para serlo. Lo que es indiscutible que su estilo quedará y permanecerá siempre por encima de modas, de décadas y de generaciones. Fue una mujer que hizo siempre lo que le dio la gana en tiempos en los que estaba más que prohibido.

Fue tan perfecta y perfeccionista que resulta llamativa su retirada. Cuando estaba en la plenitud de su arte y éxito, una noche actuando en Isla Cristina ella notó mientras entonaba “Mañana Sale” que sus facultades no eran las que ella exigía. Un matiz que no notó nadie, ni el público, ni los músicos, ni el cuerpo de baile. No obstante, ella segura de sí misma reunió a toda la compañía y les comunicó: “Esta noche han escuchado por última vez a Conchita Piquer”. No volvió a actuar públicamente nunca más, salvo en contadísimas ocasiones muy personales.

domingo, septiembre 16, 2007

LA DIOSA OCAÑA

LA DIOSA OCAÑA: Varios Textos.


Ocaña paseando por Las Ramblas de Barcelona entre Nazario y Camilo.

1. "Personaje y artista".

José Pérez Ocaña nació en Cantillana, un pueblo sevillano, allá por 1947. Desde pequeño no puso ningun impedimento a su homosexualidad mostrandose claramente como él era. Corrían años díficiles en general para España, pero especialmente duros en el entorno rural de Andalucía, por lo que tuvo que trabajar en el campo desde muy temprano. Más tarde, rondando la veintena cogería por primera vez una brocha, pero de las que llamamos aqui "gorda", porque empezó con su tio a trabajar pintando (blanqueando como decimos aquí) paredes.
El joven Ocaña fue siempre muy observador, le encantaba todo aquello que tenía un protocolo y una imagen grandilocuente. Le fascinaban de esta manera los entierros a la antigua usanza, los velatorios de plañideras, las reuniones de viudas o de "viejas del pueblo" como él las llamaba. La primavera era una de sus épocas favoritas, tenía una gran afición por las flores, por los coloridos, por las luces, por los cuerpos desnudos, por el aire... llegaba el verano y venían sus días grandes cuando el 25 de agosto su pueblo celebraba las fiestas de la Asunción Gloriosa.
El teatro fue otra de sus grandes pasiones, admiraba la obra de Lorca y los hermanos Alvárez Quintero;se extasiaba observando con minuciosidad las interpretaciones de su hermana mayor en un grupo de teatro local. También siendo jovencito empezó a pintar, sin ningun tipo de formación, sólo por placer y por dar rienda suelta y libertad al volcán creativo que tenía en su interior.
En 1970 cansado de la hipocresía social que encontró en sus entorno, buscando libertad y queriendo ampliar su actividad como artista marcha a Barcelona. Allí alternó su trabajo de pintor de paredes con su labor artística. Fueron años muy duro, pero por su personalidad pronto fue muy conocido. Organizó varias exposiciones, pero él no sólo fue pintor. Además organizaba lo que el denominaba "teatrillos", él se autodefinía como teatreo. Solía salir travestido y hacer actuaciones escandalosas llenas de folclóre con un puntito transgresor. Así hacía paseos por Las Ramblas, por la Plaza Real (donde residía), procesiones, cantaba por Juanita Reina, etc....
Fue su época dorada junto a los artistas Camilo y Nazario, los tres paisanos que se marcharon un día hacia Barcelona para despertar a golpe de pintura, abanicos y maquillaje a un país que todavía seguía inmerso en un letargo en blanco y negro, herencia del duro régimen anterior. Sus manifestaciones y desnudos integrales en plena calle le causaron grandes problemas, que él sabía sacar su parte rentable. Por escándalo público fue encarcelado en torno a 1976, este hecho motivó una de las primeras manifestaciones a favor de los derechos de gays y lesbianas, protestando en contra de su arrestro.
En 1983 un accidente en su pueblo natal le provocó la muerte. La versión oficial cuenta que en una fiesta infantil una de las bengalas que llevaba su traje de Sol prendió su disfraz, ocasionandole graves quemaduras que le condujeron a la muerte poco tiempo después. Hay otra versión según la cual, Ocaña iba vestido de Dama de las Camelias y fue un niño quien le arrojó una bengala.... Sea como sea, murió demasiado joven, entrando por la puerta grande en el mundo de los mitos. Su pintura es su ambiente, es él mismo. Las calles y el entorno popular de Cantillana, los cementerios, las viudas, los monaguillos, las flores, mujeres andaluzas, sus vírgenes, especialmente la Asunción Gloriosa y la Divina Pastora que colgaba sobre su cama y que veremos proximamente. "La Ocaña" fue un humanista, un filosofo y un antropólogo cuya teoría y visión de la vida queda reflejada en cada uno de sus cuadros.
2. "La Religión como fetiche".

"La Asunción Gloriosa".
La presencia y devoción mariana está muy inculcada en la idiosincrasia de muchos pueblos de la provincia de Sevilla. En muchos de ellos, la devoción a una determinada advocación mariana te identifica con un grupo social y te diferencia del resto. Son los llamados "piques", el pueblo divido entre dos vírgenes fundamentalmente. Además, es muy tradicional que la Virgen sea tratada como un familiar cualquiera, más que como una divinidad, devinculándose así a veces de lo que representa. De este modo, se puede no ser cristiano, pero vincularse a una Virgen.
Este caso se da en Cantillana, el pueblo natal de José Pérez Ocaña a quien le dedicamos el fotolog de manera excepcional estos días. En Cantillana hay dos devociones especialmente marcadas y presentes, por supuesto rivanlizando entre ellas, por un lado está la Asunción Gloriosa y por el otro la Divina Pastora. En Sevilla algunos grupos de homosexuales siempre se han sentido muy atraidos e identificados por todo el folclore que la tradición mariana despierta y la Ocaña no se reprimió.
Aunque desde muy joven empezó a detestar la Iglesia y a no creer en sus mensajes, no pudo, ni quiso desprenderse de su cultura, de todos los valores etnológicos que le rodearon y marcaron su infancia. Sus cuadros representan su visión de la vida y su personalidad y por ello, la Virgen será una de las principales protagonistas de su obra. Como él mismo confesaba, son "fetiches".La Ocaña pertenecía al "bando" asuncionista, es decir, los que son devotos de la Asunción Gloriosa, a la Virgen le gritaba numerosos piropos tal y como lo hacían los homosexuales y las mujeres del pueblo. Él defendía estas procesiones y festividades y atacaba a todo aquel que las considerase trasnochadas y retardatarias. Para él tenían un alto componente estético y artístico, siendo una prueba y una manifestación de la cultura y la forma de ser del pueblo. Las procesiones y las Vírgenes sevillanas tenían para él colorido , arte y alegría, lo indispensable para que despertase su atención.
Por todo ello, era justo comenzar poniendo esta pintura que representa la Asunción Gloriosa de María, rodeada de ángeles y con el pueblo de Cantillana y la iglesia parroquial de la que es titular al fondo. La obra es muy representativa de su estilo naif, recordemos que no tenía grandes pretensiones artísticas ni formación, solo buscaba obtener placer pintando y dar rienda suelta a su creatividad. Otros cuadros de esta temática son la Divina Pastora que tenía colgada sobre su cama o la Virgen de Montserrat, actualmente expuesta en la Abadía de Montserrat.
3. "Ejemplo de Trasngresión y Lucha".


Ocaña era un artista completo, encarnando el ideal humanista del Renacimiento, pero en una versión del underground del siglo XX. Su tratado filosófico no estaba escrito, sino pintado. Su obra refleja su mundo, su cultura, su formación, su cotidianidad; en definitiva, su visión particular de la vida.

Este dibujo es una prueba de ello. Dentro de la producción pictórica de Ocaña encontramos algunas obras que reflexionan sobre la represión. Todo lo que sonaba a prohibición y censura a Ocaña le producía aborrecimiento y suponía lo justo y necesario para que él hiciese todo lo contrario. La represión la sufrió desde pequeño, en su pueblo de Cantillana por parte de una sociedad rural de mentalidad conservadora y tradicional, de la Iglesia presente en su colegio..., pero él siempre estuvo por encima.

Cuando llegó a Barcelona su libertad se amplió muchísimo más, pero la represión estaba ahí. Aún el país estaba inmerso en una dictadura difícil que agonizaba y que una vez muerta dejó su herencia en la forma de pensar de muchos y en normas tan llamativas como la Ley de Peligrosidad Social. En estos años Ocaña deja muchísimas pruebas de su personalidad libre. En varias ocasiones se desnudaba por la calle, en lo alto de cualquier furgoneta, se travestía y salía a la calle, como vimos hace dos días.

La noche del 25 de Julio de 1978 Ocaña se presentó con su particular imagen en la Verbena de San Jaime de Barcelona, montando uno de sus "teatrillos". Su asistencia no fue bien vista por algunos, siendo detenido por la policía porque su "show de travestismo" era todo un escándalo público. Además de él, también arrestaron a sus amigos y acompañantes, como Nazario y José.

La noticia se extendió con celeridad aquella noche, ya Ocaña era muy conocido. Así que de manera espontánea los miembros del Front D'alliberament Gai de Catalunya organizaron una manifestación que partió desde Las Ramblas hasta la Plaza Real. Acudió un notable número de personas pidiendo el final de la represión que sufrían los gays y lesbianas, así como la liberación inmediata de Ocaña y sus compañeros. No podía ser de otra forma, la manifestación fue disuelta violentamente por la policía urbana, ocupando de este modo un gran espacio en la prensa del día siguiente. Por ejemplo, desde El País se aprovechaba la noticia para animar a otras organizaciones para que se declarasen a favor de Ocaña y sus amigos.

Finalmente, el 29 de julio fue puesto en libertad junto a sus amigos sin fianza, hecho que aprovecharon los del Front D'alliberament Gai de Catalunya para protestar por la "represión continua y solapada que se ejerce sobre los homosexuales".El dibujo de Ocaña refleja uno de esos momentos. Un personaje que puede identificarse perfectamente con él, siendo castigado por la Policía. Como dije anteriormente, el tema de la represión será una constante en su producción. También veremos a muchas prostitutas en la cárcel o siendo maltratadas por la policía. Ocaña tenía absoluta veneración por este tipo de mujeres, a las que llamaba "vírgenes de carne".

4. "Amigo de Nazario".

Con Nazario en la exposición "La Muerte del Underground", Galería Brossolí de Barcelona.

Una tarde de 1974 Nazario y su amiga Josette acuden al barcelonés Café de la Ópera, situado en plenas Ramblas, frente al Liceo (el mismo café donde Ocaña canta "Yo soy esa" en la película de Pons). Esta tarde a través de esta amiga Nazario conoce a Ocaña y Camilo, iniciando una amistad tan profunda que a pesar de la ausencia de Ocaña sigue vigente en la actualidad.

Ocaña y Nazario, ambos supieron conectar desde el primer momento. Los dos pintores y artistas, los dos de origen sevillano, el primero de Cantillana y el segundo de Castilleja del Campo, los dos homosexuales y los dos libres y rompedores. Las fiestas se sucedieron para ellos durante los últimos años de los 70. Paseaban por la Plaza Real, de ahí al Café de la Ópera y luego a recorrer Las Ramblas vestidas de gitana, "haciendo patria".

Los primeros años de democracia estuvieron marcados por multitud de actos celebrados por partidos y grupos comunistas que Ocaña y Nazario no dejaron pasar. Entre el 22 y 25 de julio de 1977 se celebraron las Jornadas Libertarias en el Parque Güell. Ellos no esperaron y actuaron la primera noche. Nazario, Ocaña y Camilo junto a otros amigos se subieron al escenario travestidos, aunque al poco tiempo terminaron completamente desnudos, rompiendo y desgarrando sus ropas que después arrojaban al público. El desmadre llega a su culmen cuando Ocaña, completamente desnudo, se mea sobre el público, provocando una reacción que se pueden imaginar. Durante las noches sucesivas los organizadores intentaron vetarlos de todas las maneras, pero al final acaban encima del escenario repitiendo numerito. El acontecimiento también puede verse en la película de Pons, que fue rodada pocos meses después. En ella aparece muy poco Nazario, porque sorprendentemente es muy tímido para este tipo de cosas; eso cuando no estaba borracho claro.

Un año después, el 25 de Julio de 1978, tal y como les conté ayer, fueron detenidos por la policía urbana en la verbena de San Jaime. Aquella noche Nazario iba travestido con un traje de la cantante Salomé, regalo de Ocaña, quien iba vestido de viejecita (hay un dibujo de Ocaña que representa esta escena). Terminaron en la comisaría recibiendo una paliza y luego en la cárcel, donde conocieron a miembros de Els Joglars y a un montón de gays.

En 1983 el novio de Nazario, Alejandro decide acompañar a Ocaña a Cantillana. Habían preparado unas fiestas y Ocaña tenía pensado un disfraz, el mismo que saldría ardiendo aquel desgraciado día provocándole las graves quemaduras que le llevaron a la muerte. Su desaparición marcó el final de una época y el principio de otra, la Plaza Real de Barcelona y Las Ramblas siguen siendo maravillosas, pero no son las mismas que las de Ocaña... igualmente Nazario. Él sintió muchísimo su pérdida y a partir de entonces se le ve un cierto cambio, se hace más reflexivo y eso se nota en su obra.

A los pocos meses de esta tragedia Paloma Chamorro, no podía ser de otra forma, homenajea a Ocaña en "La Edad de Oro". Acudieron Nazario y Camilo que lo recordaron con su particular estilo. Nazario le ha dedicado muchas pinturas a Ocaña. Unos bodegones maravillosos o vistas de la Plaza Real, donde siempre hay un detallito que le recuerda. Otro homenaje fue celebrado un año después de su muerte. Ocurrió en la Plaza Real y acudió mucha gente disfrazada que no pararon de bailar, Nazario y Alejandro hicieron acto de presencia vestidos de torero. Pocos meses después, Nazario lleva a la pintura el sueño que le confesó a Paloma Chamorro. El resultado fue "La Asunción Gloriosa de Ocaña al Reino de los Chulos".

5. "La Muerte, el teatro que no quiso perderse".

La forma de entender la muerte en los pueblos ha propiciado el nacimiento de una serie de tradiciones y costumbres que se manifiestan en un protocolo de actuaciones que deben seguirse cuando ésta llega. Era muy típico hace años costumbres como las plañideras, mujeres que iban a llorarle al cadáver, el velatorio o los entierros, donde se seguían unas pautas de comportamiento muy marcadas y fijadas por la tradición, que marcaban buena parte de la idiosincrasia y la cultura del pueblo.

A Ocaña le llamaba la atención todo esto y supo sacar su esencia popular y antropológica y transportarla a su pintura. Se sentía atraído por la estética de los cementerios antiguos, de las ceremonias de enterramientos de hace años, porque ese protocolo en su esencia no era más que un teatro, el pueblo según su situación adoptaba un determinado papel o rol que debía cumplir. Esto a Ocaña le fascinaba.

Los cementerios, los enterramientos, las plañideras, velatorios y las viudas de su pueblo Cantillana, quedarán plasmados en muchas de sus pinturas, constituyéndose la muerte y su entorno como una de las temáticas básicas a lo largo de su producción artística. La muerte además estaría presente en sus "teatrillos", lo que hoy llamaríamos Performances. En multitud de ocasiones representará dramas relacionados con trágicas y desgarradas muertes propias del teatro lorquiano.

6. "Beatificación después de la muerte".

La Gloriosa Asunción de Ocaña al Reino de los Chulos. Nazario

Hoy Ocaña es uno de los artistas más valorados por la crítica especializada y por el mercado del arte contemporáneo, donde sus obras alcanzan un elevado valor. Han sido varios los homenajes y exposiciones antológicas las celebradas en su honor y recuerdo, incluso una calle de su localidad natal, Cantillana, está dedicada a su persona.

... Ocaña, fuego infinito ...

En Youtube pueden ver los siguientes videos:

Video Homenaje a Ocaña: http://es.youtube.com/watch?v=naoFo-s4ktI

Paseo por las Ramblas: http://es.youtube.com/watch?v=kqX_sW94J6w

Teatro: http://es.youtube.com/watch?v=gbyOAvIzKoM

Publicado en http://www.fotolog.com/falsascostumbres


domingo, marzo 04, 2007

La que no tenga un palacio, que no tenga un Costus.

"Cartel de la Exposición"

A finales de 1981 la primera Piedad de Costus llegaba a Jérez dentro del proyecto “ANDANA: Pintores andaluces que viven fuera de Andalucía”. Años más tarde, en 1997, el Claustro de Santo Domingo albergó la exposición “Costus: pinturas y esculturas en colecciones andaluzas”. Una década después, su obra visita de nuevo Jerez agrupada en un representativo recorrido por sus series bajo el título “Costus: del Chochonismo Ilustrado a la Serie Andaluza”.

Alcázar de Jerez.

La que no tenga un palacio, que no tenga un Costus”. Se cumplió esta frase con la que Enrique callaba los insistentes consejos de Capi para que pintasen sobre formatos más pequeños y así hacerlos más comerciales. El 3 de marzo de 2007 las grandes puertas de un palacio de origen almohade, el Alcázar de Jerez, se abrieron para acoger durante un mes sus pinturas. Y ellos lo sabían.

Hay quienes dicen que nadie muere hasta que fallece la última persona que le conoció. Y es verdad. Más allá de una muestra de arte contemporáneo, más allá de una pequeña retrospectiva de Costus, más allá de un homenaje a Juan y a Enrique, la inauguración de la exposición “COSTUS: DEL CHOCHONISMO ILUSTRADO A LA SERIE ANDALUZA” fue toda una exaltación de la amistad. Allí estaban y se reunieron una vez más parte de su familia y sus íntimos. Desde Olvido a Eugenia Suñer, pasando por Txomin Salazar, Manolo Cáceres, Capi, etc. Con muchos de ellos tuve la oportunidad de recordarlos, unos me comentaron anéctodas divertidísimas sobre ellos, al mismo tiempo que Olvido confesaba que no “olvidaría” nunca su estancia en las playas de los Caños de Meca, mientras pasábamos a ver el “Muchacho de Sanlúcar”. Juan y Enrique estaban presentes, en ningún momento se les recordó porque no es necesario recordar a quienes están entre nosotros; por un instante parecía que habían ido al baño y en cinco minutos volvían. Todos hablábamos de ellos en presente.

Ricardo Carrero, comisario de la exposición, con amigos de Costus.

El acto comenzó a las 12:00 h. con la típica rueda de prensa e introducción, Ricardo Carrero presentó la exposición a la que tanto tiempo y esfuerzo ha dedicado. Por último, Olvido recordó el perfil humano de la pareja. De su discurso he extraído la cita que le da título a este pequeño artículo.

Subimos las escaleras y allí nos reciben Juan y Enrique, con Zorba y Tula en brazos, inmortalizados por Paco Navarro. En la primera sala “La Marina te llama”, todas las Marinas, una frente a la otra, con sus amplias sonrisas, más bellas, radiantes y altivas que nunca. Entre ellas un regalo de la “arqueología artística contemporánea”, el silueteado de Lola Flores que Enrique Naya pintó para su “Arquitectura Nacional y otros Monumentos”. La Faraona llegaba a casa…

Olvido y Mario Vaquerizo.

No podía ser de otra forma, Los Chulos en el cuarto oscuro, irradiando su fluorescente y potente luz, como me dijo hace tiempo Ricardo “se pasan de modernos 20 años más”.Tras saludar a “La Macarena de a diario”, la misma que daba la bienvenida a los visitantes de la Palma,14, se pasaba a una de las salas más intimistas. Allí encontrábamos artículos diseñados por ellos, objetos personales, gafas, bisutería, posters, carteles, etc. En otra sala algunos de sus famosos retratos como los de su querida Eugenia y Gema Suñer, Sara Montiel friendo el huevo de su pernicioso régimen, Juan inmortalizado junto a Lala en el “Despertar de Quetzalcoalt”... Casi como un éxtasis místico es dejarse llevar por el vivo y rico colorido de las pinturas mexicanas y egipcias. Al final del pasillo, el Mar y su cultura milenaria hecha pintura: “La Andalucía de Séneca”, representada por “Casa de Pilatos”, “Caños de Meca”, “Chico de Sanlúcar” y “Pareja en el arco”.

Julio Pérez Manzanares, historiador de arte y especialista en Costus.

Mientras uno se rodea de su obra pierde completamente la noción de su entorno, del tiempo, de la gente… Costus logran con sus pinturas sumergir al espectador, envolverlo y trasladarlo, de tal forma que te das cuenta de la realidad cuando terminas de ver el último cuadro y exclamas ¡¿ya?!... y es que siempre, siempre, queremos más de ellos. Afortunadamente había una sorpresa deliciosa en forma de conferencia por parte Julio Pérez Manzanares, el mejor conocedor de toda su obra. El chico habló de Costus y su obra de una forma amena, amistosa, cercana y tan emotiva que Olvido no pudo reprimir algunas lágrimas.

Si la noche del 13 de octubre de 1981 había luna llena para recibir “El Chochonismo Ilustrado”, en Jerez el sol con su fuerza y luz nos adelantó ese día la primavera para dar la bienvenida a su obra.


Exposición. "COSTUS: DEL CHOCHONISMO ILUSTRADO A LA SERIE ANDALUZA". Hasta el 30 de Marzo de 2007. Alcázar de Jerez de la Frontera (Cádiz). http://www.costus.es